Muchos de ustedes sabrán que tengo un proyecto, junto con Edgar Montaño (@edgarmontano) sobre una de mis más grandes aficiones: el running.

Un podcast sin grandes pretensiones, donde un par de aficionados a este deporte pasan poco más de una hora platicando y compartiendo impresiones y conocimientos del mismo. Ofrecemos algunos consejos para correr mejor y compartimos una playlist que no reproducimos en el podcast por temas de derechos de autor, pero que dejamos accesibles a los escuchas para que la oigan por Spotify. Recomendamos algunas carreras próximas y sugerimos rutas para salir a entrenar. No más. Nadie nos patrocina y no ganamos un solo peso, por el contrario, gastamos dinero, en hacer algo que nos gusta. Nuestro perfil es minúsculo (menos de dos mil escuchas) y se pierde en las grandes olas de podcasters y programas disponibles, ya no se diga a nivel hispano, pero a nivel internacional.

Por eso es que el martes 21 de octubre de este año (2014) me cayó de sorpresa el siguiente comentario que dejaron en uno de los posts del sitio oficial de PodRunners:

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En un principio me pareció casi absurdo contestar porque me sonó más a una provocación de algún troll. Sin embargo, por curiosidad entré al sitio que hacía referencia, y vi que tenían un podcast de un tal DJ Steveboy que lleva tiempo publicándose. Recordé entonces que hace unos 4 años, cuando empezaba a correr, había bajado un par de sus podcasts para acompañarme mientras corría. Sus podcasts son totalmente musicales y ayudan a alguien a entrenar con su música… ¡bien por él! Pero me ardió mucho que afirmara que yo estaba ROBANDO el trabajo hecho pero este tipo. 

Como respondí a su comentario, en el momento que Edgar y yo decidíamos la creación del podcast y elegíamos nombre no teníamos conocimiento de la existencia de este cuate y, créanme, fue un nombre de entre muchos que teníamos en la mesa. Pero más allá de eso, no creo de ninguna forma competir con él en ningún rubro, por el simple hecho de que nuestro podcast es hablado y el suyo no. Y más aún, nuestro podcast está en español y el suyo en inglés, quisiera saber cuántos, de los poco más de mil escuchas que tenemos, serán angloparlantes nativos.

Lo triste es que no quedó ahi: ayer, 22 de octubre, recibí un mail de parte de Tumblr: 

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Me pide, en resumidas cuentas, que cambie el nombre de mi dirección de Tumblr antes de 72 horas porque ese dominio lo entregarán al mentado DJ Steveboy. Por supuesto que puedo cambiar la dirección, ultimádamente me afecta muy poco porque realmente nos visitan entrando directo por el dominio (que es nuestro) http://www.podrunners.com. Pero, ¿porqué hacerlo cuando lo están haciendo con tan mala leche? Por supuesto que respondí apelando la decisión. Y a todo esto me pregunto: si el DJcete tenía tanto miedo de ser plagiado y lleva tantos años en el mercado, ¿porqué no hizo algo para reservar dominios que llevaran a una confusión (missleading), como el plural de su marca? cuando yo entré a reservar mi dominio me encontré con la vía libre para comprarlo como yo quería, cosa que me sorprendió, pero agradecí infinitamente.

El colmo fue hoy, que recibí un correo de parte de Spreaker por medio de su Community Manager, Tonia Maffeo (@toniamaffeo) excelente persona que siempre está dispuesta a ayudar y que me pidió que le ayudara con una explicación:

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Si bien estos métodos intimidatorios son más bien comunes en ambientes empresariales y corporativos, veo innecesario aplicarlos a ambientes como los que competen a estos dos podcasts en conflicto. Honestamente no creo que el podcast de Steve Boyett, alias DJ Steveboy supere marcas de escucha (vaya, ni siquiera lo veo aparecer en el iTunes gringo como destacado) y creo poco probable que la subsistencia de su vida dependa de su podcast. Más aún, los que me conocen saben que si esta persona se hubiera acercado amablemente a platicar conmigo para dirimir cualquier diferencia, no solo me hubiera visto abierto a llegar a algún acuerdo para cambiar nuestro nombre, sino que me habría encantado hacer algún tipo de intercambio que nos beneficiara a ambos, pues si bien no compiten directamente, el deporte es (o debiera ser) un tema unificador.

Pero no fue así y el tipo quizo guerra. Yo ya tomé mis medidas precautorias y una amiga abogada me está ayudando a ver qué vamos a responder y, por lo menos en principio, no existe sustento legal de su parte para obligarme a cambiar el nombre, o quitarme mis cuentas, así que no le será tan fácil.

De todas formas cualquier ayuda de ustedes será bienvenida, el señor Steve Boyett es escritor sin presencia activa aparente en el mundo digital, no encontré su cuenta en Twitter y en su sitio solo tiene un formulario  como medio de contacto.

Si tienen cinco minutos que puedan dedicarle a escribirle a este hombre (en inglés o español) para hacerlo entrar en razón y demostrarle que entre nosotros las cosas no se hacen así, lo agradeceré infinitamente. 

Muchas gracias y seguiremos podcasteando 🙂