A raíz de una pequeña discusión que tuve en el trabajo el día de hoy, me di cuenta de lo mucho que nos falta, aún en la era 2.0, la sensibilidad para entender lo intrínsecamente relacionados que están el diseño y la funcionalidad de los objetos, no importa si son industriales, gráficos o digitales.

La persona con la que discutía argumentaba algo que más de uno seguramente escucha en repetidas ocasiones con clientes o personas no “iniciadas”: “mira”, me decía, “tu no te preocupes por eso del diseño, tu encárgate de la funcionalidad y yo me encargo del diseño”. 

Mi argumento era: “no puede ser así, yo no puedo despreocuparme del diseño y decir que estoy a cargo de la funcionalidad”. Tarde o temprano, aunque funcione bien técnicamente hablando, en la práctica no va a funcionar bien, pues irremediablemente el usuario tiene que sentir sencillo y amigable el ambiente en el que estará. 

Lo más triste para mí fue escuchar a la otra persona decir que el diseño es lo de menos y que en un par de horas, una noche antes, se puede corregir. Ahí la tristeza me llegó por el ataque directo a mi gremio, que, aunque presuma mucho de desvelarse por el puro gusto, siempre agradece un par de horas más de sueño y porque de esa manera el cliente mexicano valora el diseño, como un trabajo de un par de horas que no vale la pena ponerle atención mas que una noche antes del lanzamiento de un producto. Resultado: Productos hechos al vapor con muchas funcionalidades pero poca funcionalidad; diseñadores frustrados y mal acostumbrados a cumplir con lo que pida el cliente y un gremio que sigue (y seguirá) con sueldos de meseros.

Pero en fin, esa es la triste realidad, ustedes qué piensan, ¿les ha pasado algo así? ¿qué opinan? ¿qué creen que se deba hacer para cambiar ésto?